Mujeres valientes y generosas. Mujeres en resistencia

Hace mucho tiempo, demasiado, que no escribo algunas reflexiones a mi manera. Es el tiempo de retomar este espacio de interrogantes, sueños y experiencias con todos los matices posibles.

La investigación y la pedagogía han sido una estupenda excusa para conocer y compartir con  mujeres que ejercen el trabajo sexual en México, Colombia, España y Bolivia. Más allá de resultados y teorías puedo concluir que he conocido a mujeres muy auténticas, valientes y generosas. Mujeres cuya honestidad me impulsa a ser más integra. Leonas que luchan por lo suyo con raza. Psicólogas que resuelven problemas con gran humanismo. Mujeres solidarias que se ayudan ante las dificultades y las presiones. Revolucionarias silenciosas con sus propios cuerpos. Mujeres que me han acogido en la Plaza Soledad del D.F., en la calle 18 de Bogotá, en la calle Robadors de Barcelona o en la calle 12 de octubre de El Alto. Me gustaría imaginar que en esas esquinas quedan todavía rastros de nuestras risas, de nuestras confesiones y de muchas de nuestras complicidades. GRACIAS. Vuestra generosidad y fortaleza me han convertido en una mujer distinta.

Hace tiempo que la prostitución, el trabajo sexual y la trata dejaron de ser simplemente un tema de investigación o un quehacer académico para ir tomando cierta forma de compromiso. No  con los discursos teóricos ni con las pedagogías ni mucho menos con las grandes quimeras de transformación y mejora del mundo. Se trata de un lazo personal, una suerte de pacto cara a cara con cada mujer, con su historia y con sus sueños. Las vidas con las que me cruzado y los contextos que he podido palpar, oler y tocar  me impiden simplificar  el tema.  El encuentro con cada una me ha generado nuevos interrogantes,  preocupaciones, pasiones y mucho respeto. Algo de eso ojalá se refleje en mi trabajo, lo que es seguro es que vibra  en mi corazón.

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Sin embargo, lo quiero destacar hoy es la valentía y la generosidad de cada mujer con la que he podido compartir un encuentro cara a cara. Recuerdo las primeras entrevistas -confieso que realizadas con ingenuidad y mucha  ignorancia- en las que descubrí sabias palabras: “la revolución viene de la matriz, donde se guardan las tristezas y las penas”. No puedo olvidar el encuentro del lunes pasado, donde un diagnóstico sanitario rompe el alma y no puede haber más que silencios profundos. Nada de eso veo en los artículos ni en los datos porcentuales de los informes.  Creo que ninguna mujer con la que me he cruzado  responde a los perfiles o standares que tanto gustan en prostitución. Y como  nunca aparecerán en los informes  tantas sonrisas, abrazos y coqueterías compartidas en las calles, hoy me permito destacar sus fortalezas. Quizá sintetizadas en una sola: mujeres en resistencia con sus cuerpos, con sus miradas, con sus palabras y con sus abrazos.

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