Trata y prostitución en México

Después de muchos días de silencio e inmersión en México, vuelvo a mis reflexiones para compartir algo de la experiencia mexicana, por fin de encuentro con las mujeres en contextos de prostitución y trata.  Reuniones, entrevistas, viajes y, también, la necesidad de silencio, han sido necesarias para integrar la  dificil realidad de las mujeres en situación de prostitución y los numerosísimos casos de trata en el Distrito Federal y en toda la República. 

He tenido la gran suerte que las profesionales del Centro Madre Antonia, uno de los proyectos de las hermanas Oblatas en México, me ha abierto sus puertas y puedo participar en algunas de sus dinámicas y proyectos de trabajo. Toda una aventura en un centro que atención a mujeres en prostitución que se caracteriza por su buen hacer pedagógico, por su clara vocación educativa y por poner en el centro de su atención a las mujeres y a su realidad, respetando los procesos y acompañando a cada una.

Mucho se habla en México de la trata: se elaboran leyes en los estados, se implementan programas de atención, se comienza a perseguir el delito de trata y no faltan oportunisitas y congresistas que se apuntan a la moda de la trata. Sin embargo, pronto es posible reconocer a aquellas ONGs y Asociaciones de la Sociedad Civil que desde el compromiso y la responsabidad cívica realizan una estupenda tarea de prevención y sensibilización sobre la trata; desarrollan investigación de alto nivel y persisiten en la difícil tarea de la incidencia política en México.

Entre algunas de esas asociaciones, he tenido el placer de compartir con las y los compañeros del CAM (Centro Antonio Montesinos) que presentaron hace un par de semanas el primer informe del Observatorio contra la trata de Personas con Fines de Explotación Sexual en el Distrito Federal; con las y los compañeros de Infancia Común; de Catlwac; con el equipo de la Cátedra de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría de la Universidad Iberoamericana de Puebla; y las colegas de el Centro Fray Julián Garcés y el Colectivo Mujer y Utopía, ambos con una gran trayectoria de trabajo contra la trata en Tlaxcala. Seria injusto no nombrar los esfuerzos estatales que en materia de lucha contra la trata está llevando a cabo la fiscalía especializada Fevimtra, que trabaja en la persecución del delito y también en la atención a vícitmas de trata con un modelo de atención propio. Así como el trabajo que la Comisión de Derechos Humanos del D.F o el Instituto de las Mujeres INMUJERES del D.F y de la República vienen haciendo en materia de prostitución y trata. Investigadoras, investigadores y compañeras de viaje también me han ayudado a entender la complejidad del fenómeno de la trata en México.    

Si la trata es compleja como fenómeno multidelictivo en cualquier país del mundo, en México no se puede desvincular con el tránsito de transmigrantes que recorre todo el país de sur a norte, con el crimen organizado, con la violencia institucional y la corrupción de agentes y ministerios públicos y otros delitos como el feminicidio y las desapariciones. Las y los migrantes, en su mayoría centroamericanos,  se ven sometidos a múltiples delitos y situaciones de violencia para conseguir su sueño americano en un cercano y, a la vez muy lejano, Estados Unidos. Los secuestros, las desaparaciones y asesinatos de personas indocumentadas, las mafias y grupos narco-criminales o las maras obligan a los migrantes a secuestrar a otros, a pasar drogas y/o a jerecer la violencia contra compatriotas, aspectos que complican sin duda la situación de las personas víctimas de trata.

Sin embargo la trata en México también tiene rostro mexicano, son numerísisimos los casos de trata interna para la explotación sexual. Estados del interior de la República nutren los contextos de prostitución más marginales con mujeres que tienen deseos y sueños de progresar, que quieren ser independientes o que simplemente creyeron en el amor romántico. El enamoramiento, el rapto o venta de mujeres son realidades que sufren algunas de las jóvenes que trabajan en contextos de prostitución. Los padrotes o chulos son, en muchas ocasiones, los propios maridos y parejas que prometen una vida mejor pero que pronto traen del inerior nuevas mujeres al cosmopolita Distrito Federal.  Una vez trabajando en la calle, las amenazas, el chantaje y la violencia física real hacen dificil salir a las mujeres de la sitaución de explotación.

Menos se habla de la realidad de las mujeres en situación de prostitución, ya que es difícil  reconocer en Mexico la delgalda linea que separa a las mujeres víctimas de trata de las mujeres que por su propia voluntad deciden ejercer el trabajo sexual. En contextos marginales todas las mujeres “pagan” su seguridad a padrotes y madrotas, es decir, son extorsionadas, trabajan por poco dinero y tiene que pagar hotel, material profiláctico, comida, etc. Me atervería a decir que como casi todas zonas rojas del mundo sienten profundamente el rechazo social que supone el estigma de ser prostitutas. Y aunque finalmente puedan salir de redes de extorsión, la falta de oportunidades para mujeres y la falta de acceso a los derechos sociales y culturales básicos en México, dificultan la posibilidad de imaginar otras opciones en la vida.  

Pocos son los proyectos que trabajan en las calles, que se acercan a las mujeres y que reconocen su fortaleza y su valor para sobrevivir en contextos de violencia y chantaje, entre ellos el Centro Madre Antonia, que sale al encuentro cara a cara con las mujeres del barrio de La Merced. Con las compañeras del CMA he tenido la oportunidad de conocer a grandes mujeres que trabajan en el barrio y compartir en la calle algunos de sus sueños y deseos.

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4 respuestas a Trata y prostitución en México

  1. Elena Gelabert dijo:

    buffffff, Mónica…. qué complejo y desesperanzador…

    qué admiración siento hacia todas estas mujeres que viven en condiciones terribles, y aun así luchan y persiguen sus sueños, y mantienen su dignidad. Puesto que aun no tengo suficiente experiencia para desenvolverme en estos contextos de trata y no puedo pasar a la acción, sólo me queda enviar fuerza, ánimo, y mucho amor, como también expresar mi más sentido respeto hacia estas asociaciones que tanto estan haciendo para cambiar la realidad de las mujeres víctimas de explotación sexual.

    Elena

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