Amar, sentir y sufrir este México que ya está en mi alma

La necesidad de integrar la información, dejarme tocar por la experiencia y dejar aflorar las dudas y emociones de este México que tanto amo ya…me han tenido alejada de la escritura por unos días. Necesitaba parar, respirar y dejar que México entrara con toda sus caras en mi alma para seguir avanzando. 

Estas dos semanas he asistido a diferentes actos sobre trata, feminicidios y otras denuncias de violaciones de Derechos Humanos en México. Un profundo interés por comprender algo de la complejidad de la realidad me ha llevado a leer apasionadamente las relatorías de la cátedra de Derechos Humanos I. Ellacuría de la Universidad Latinoamericana de Puebla, las investigaciones del Centro Antonio Montesinos y los trabajos de I.Vericat, M.Girardi, G.Anzaldúa, M. Belausteguigoitia para ir construyendo un mapa mental de la situación de la frontera norte y sur, el tránsito de migrantes por el país, la realidad de la trata, el crimen organizado, la violencia extrema, la militarización de la vida en las fronteras…  Sin embargo, la impunidad, la falta de transparencia y de acceso a la justicia, el abuso de poder, la corrupción o la situación de pobreza son algunos de los nervios transversales comunes a las violaciones de derechos humanos, que parecen instalados de forma sistémica en todas las esferas de las intsituciones. 

Pude compartir en el Colegio de México el documental Bajo Juárez, la ciudad devorando a sus hijas, que con acierto desmenuza la compleja realidad de los asesinatos de mujeres en el norte y el silencio cómplice de las autoridades en búsqueda de la verdad, y que con dignidad  muestra la fortaleza de Nuestras Hijas de Regreso a Casa. En la cineteca de Coyoacán pude ver el excelente documental Presunto culpable,  que narra la difícil experiencia de Toño, en la prisión del D.F por un delito que no cometió y la impunidad en un sistema de justicia en el que no hay presunción de inocencia y es la víctima la que encargada de aportar pruebas para demostrarla. Pero fue en la rueda de prensa del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas  sobre desapariciones forzadas e involuntarias en México donde se me partió un corazón. Y aunque se trataba de un acto de comunicación, en donde, además del crimen organizado, se apuntaba a sectores de las fuerzas militares, policiales o cercanos a las fuerzas de seguridad en la desaparición de personas -muchas de ellas migrantes en tránsito-, se alertaba también del peligro de implantar una lógica de seguridad por encima de una lógica de acceso derechos y de consolidación de políticas sociales…e incluso a costa de violaciones de derechos humanos.

Creo que las lecturas, las visitas, las entrevistas y las narraciones en primera persona… se atrincheraron como un nudo en mi garganta durante la conferencia. Y es que el jueves pasado se me abrió un poco el alma y se desparramó allí este México de tantas caras t cruces que voy descubriendo. Una tierra de mujeres y hombres valientes y fuertes, que acoge con las manos abiertas. Una tierra de palabras e ideas en abundancia. Un tierra volcánica y fértil que también expulsa en forma de lava ardiendo violencia, asesinatos, corrupción e impunidad, que se ceba en personas concretas y que marca para siempre sus historias de vida.

Mientras  el grupo de trabajo presentaba yo intentaba integrar lo que en estas semanas he ido descubriendo sobre la trata, la situación de las mujeres y menores que ejercen la prostitución en calle, la violencia, las dificultades de las transmigrantes desaparecidas que nadie reclama…y pensaba en las políticas públicas, los padrotes, el “mordisco” que las mujeres pagan a los policias en la las zonas de prostitución… Y oía en la rueda de prensa los “deberes” pendientes que tiene México en cuanto a la justicia, impunidad, militarización… y pensaba ¿cual es limite de la violencia? ¿cual es limite de las violaciones de derechos? ¿cómo ha se ha llegado a esta situación? y… ¿cómo se soluciona?

Sin embargo, creo que las preguntas que me asolaron el jueves también me llevaron a nuevas preguntas, a enfrentarme con mis propios prejuicios, con mi perspectiva  de mujer blanca, europea, androcéntrica… 

Y aunque se me partió un poco el alma, con más fuerza fui consciente del amor que profeso ya a esta tierra enloquecedora y apasionante. Sigo en mi proceso de acercarme, comprender y amar este México que me tiene el corazón revuelto… pero que inesperadamente está ya en lo más profundo de mi.

Y no abandono la esperanza ni me dejo vencer por la desolación, porque he conocido a personas singulares que se comprometen en mejorar la vida de otros, y siguen hablando con voz clara y fuerte, aun conociendo los riesgos que puede comportar para sus vidas.

Así que con aliento y pasión renovados en mi trabajo de acercamiento y comprensión de  la realidad, sigo adelante en este proyecto personal y profesional de comunión con México.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Inclasificable. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s